Sandra Mejía: “El condón femenino es un primer paso para cambiar nuestras vidas”

by-a35El machismo y la opresión de la mujer son aún temas que en la actualidad no han sido superados del todo. Existen todavía casos de mujeres cuyos derechos son violentados diariamente, exponiendo sus vidas a cualquier tipo de peligros, entre ellos el la adquisición del vih.

Sandra Mejía, por ejemplo, cuenta que su mamá tuvo 10 hijos porque su esposo “nunca le permitió planificar”. En la casa de Sandra, por el contrario, se habla de sexualidad como se habla de la cosecha de cacao, es decir, con toda naturalidad. “Yo hablo de la sexualidad tan normal como lo hago de otras cosas”. Comenta esta mujer campesina.

Sandra tiene 41 años, cinco hijos y, como su mamá, es una mujer rural. Sandra apoya una pequeña y silenciosa campaña que podría cambiar el destino de otras mujeres y sus familias. Sandra asumió esta campaña como algo más en su vida, es parte de este nuevo esfuerzo mientras administra su hogar, la cosecha de cacao y los animales de la granja. Es así como esta humilde campesina entrega anticoncepción a las mujeres de la comunidad en la cocina de su casa.

Ella es una de nueve mujeres voluntarias en las que ha confiado la oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas para educar sobre el uso del condón femenino en su comunidad, como parte de un plan piloto para distribuir este tipo método en el ámbito nacional.

Un estudio previo realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas indica que las mujeres usarían este tipo de anticoncepción que, además, tiene ventajas distintas al preservativo masculino. Por ejemplo, puede ser usado por personas alérgicas al látex, ya que es de nitrilo sintético, puede ponerse mucho antes de la relación sexual y cubre también los genitales externos de la mujer.

“El condón femenino es un primer paso para cambiar la vida de las mujeres. Las mujeres tenemos completa autonomía, ahora yo puedo tomar la decisión de cuidarme”. Comenta Sandra completamente inspirada.

En el estudio de aceptabilidad del método, así como en las experiencias de las promotoras, las mujeres reportaron que las primeras veces de uso suele haber incomodidad pero, con la utilización repetida, esas sensaciones desaparecen.

En Costa Rica, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el embarazo adolescente (entre los 12 y los 19 años) representa un 20% del total de embarazos. En términos absolutos, durante el año 2009, eso representó 14.666 embarazos. Incluso, mientras en otros rangos de edad la fecundidad ha bajado, la cifra porcentual en adolescentes se ha mantenido estática.

Como todo cambio, esta revolución empieza desde lo más cercano, desde la casa de las voluntarias. Todas concuerdan en que sus esposos cambiaron, al ritmo en que ellas iban aprendiendo. Dicen que pasaron de ser típicos “machos”, a ser hombres más comprensivos, que hablan con sus hijas, que se ocupan de las cosas de la casa y que las motivan a ellas a involucrarse con su comunidad.

“A muchas mujeres les da vergüenza tocarse, tienen la impresión de que eso es malo. Yo, a mi propia hija, le digo que se explore, que se palpe, que eso no es malo, que es su cuerpo. (Que) con un espejo vea cómo es, para que el día de mañana no le digan que tiene afectada tal parte y que ni la conozca”, comenta Marisol, otra de las voluntarias.

Según los resultados del estudio piloto, más de 1.300 mujeres usaron el condón femenino durante el proceso, y cerca de un 15% de ellas solicitó ser reabastecido.

El Unfpa sostiene que este comportamiento en el uso es incluso mejor a los datos de utilización del condón masculino a nivel nacional.

Fuente: http://www.nacion.com/ocio/revista-dominical/Voluntarias-cambio_0_1464253562.html