Primera Conferencia Mundial de los Pueblos Indígenas

conferenciainigenaLa Primera Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas tuvo lugar el pasado 22 y 23 de septiembre de 2014 en las Naciones Unidas, Nueva York. Esta reunión fue una oportunidad para compartir puntos de vista y mejores prácticas en cuanto a la importancia de los derechos de los pueblos indígenas, incluyendo la consecución de los objetivos de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

A esta conferencia asistieron representantes de más de 70 países de todo el mundo. Grupos indígenas como los Inutis de Canadá, los Murunahuas de Perú y los Huicholes de México, fueron algunos de los pueblos que tuvieron la oportunidad de debatir sus peticiones y demandas en este foro de alto nivel, un espacio de diálogo crucial.

“Los Estados miembros tenemos la oportunidad de reafirmar nuestro compromiso con el desarrollo humano sostenible y los derechos de los pueblos indígenas”, comenta Gerardo Noto, Coordinador de Gobernabilidad Democrática, en la Dirección Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

En el mundo hay 370 millones de indígenas, el 5% de la población, que constituye el 15% de los pobres del mundo, según datos del Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas. Estos pueblos se encuentran entre los más vulnerables, representando desproporcionadamente un tercio de los 900 millones que sufren extrema pobreza en el mundo, afirman desde el PNUD.

La lucha por sus derechos ha cumplido ya las tres décadas de trabajo focalizado. Fue en 1982 cuando se creó el primer grupo de trabajo, cuyo objetivo era diagnosticar en qué situación se encontraban estos ciudadanos. Se determinó que había que crear una declaración sobre sus derechos, de tal manera que se protegieran estos tantos de forma individual como colectiva, y garantizando así que pudieran vivir con dignidad, mantener y fortalecer sus propias instituciones, culturas y tradiciones y se les permitiera buscar su propio desarrollo, con sus propias necesidades e intereses.

Es hora de hacer balance de la situación indígena a nivel mundial y comprobar si se han alcanzado algunos de los objetivos fundamentales, como fomentar su participación plena y efectiva en las decisiones que afectan a sus estilos de vida, a sus tierras, a sus derechos como ciudadanos.

El contraste entre la vida de las aldeas recónditas del mundo y las decisiones gubernamentales que se rigen entre rascacielos es tan vasto como antagónico. Muchos de estos hombres y mujeres regresarán a sus comunidades, a sus pueblos y confiarán en que los nuevos planes de acción que se acaban de decidir en estos días, sean un paso más para convertirse en personas visibles, de pleno derecho, con voz y voto en todos los confines de la tierra.

Fuente

http://elpais.com/elpais/2014/09/21/planeta_futuro/1411320675_532260.html