Chile – Prisioneros chilenos pierden más que su libertad

Carceles-549x366Aunque se carece de estudios especializados, la prevalencia de vih en recintos penitenciarios es muy superior a la de la población general. Un informe de Contraloría revela las deficiencias en la promoción de la salud, la prevención y la atención del vih dentro de los muros carcelarios.

Como en muchos otros países, la prevalencia del vih en la población carcelaria chilena es mayor que en la población general. En las cárceles, el hacinamiento, la sobrepoblación y la violencia, combinados con la falta de buenas condiciones sanitarias, de una alimentación adecuada y de servicios médicos integrales amplían la vulnerabilidad de esa población en relación con varias enfermedades, incluida la infección por vih, la hepatitis B, otras ITS y, recientemente, un brote de tuberculosis.

Muchas personas privadas de libertad quizás no sepan que tienen vih, lo que dificulta notablemente el acceso a los servicios de salud. Además, no todos los recintos penitenciarios ofrecen la prueba de detección del vih.  Así lo señala un reciente informe de la Contraloría General de la República de Chile al sostener que el examen para la detección del vih no se les efectúa a todos los internos a pesar de que existe conciencia que se incorporan a una población vulnerable.

Para las personas privadas de libertad, la principal dificultad en el acceso a los servicios sanitarios es la casi nula confidencialidad sobre su diagnóstico. En este sentido, el informe reconoce que la confidencialidad está amparada bajo la ley del sida, norma que se encuentra referida para ciudadanos que se encuentran libres y no privados de libertad. Esta situación se ve agravada por la ausencia de un reglamento que haga aplicable las garantías establecidas en la Ley de Sida en Chile.

Si bien el Estado de Chile ha resuelto poner en marcha un conjunto de proyectos de cárceles concesionadas, lo cierto es que las carencias y defectos se han institucionalizado. En la actualidad coexisten dos regímenes penitenciarios, ninguno de los cuales ha sabido dar respuesta a la crisis humanitaria de las cárceles.

La violencia al interior de los recintos de reclusión penal suma cifras alarmantes. En el año 2012, se recibieron 255 denuncias por violación y 225 casos de personas con vih. Estas cifras, ampliamente cuestionadas, no reflejan la realidad por cuanto se carece de estudios de prevalencia y de monitoreo de las políticas públicas.

Un buen Estado debe preocuparse por las necesidades de los más débiles, y en este sentido es necesario un cambio de paradigma para construir una sociedad que respete la diversidad. Esto implica no solo prevenir las injusticias, sino también promover la justicia social, que consiste en ir más allá de la mera protección a los grupos vulnerables.

La sociedad chilena indudablemente tiene que fomentar una actitud de aceptación y entendimiento por la vida y la dignidad de cada uno de sus miembros, con el objeto de construir una sociedad capaz de priorizar el bien colectivo por sobre el individualismo social y político.

Fuente:

http://www.corresponsalesclave.org/2014/09/vih-en-carceles-chilenas-olvido-o-despreocupacion.html